Marjaus
Sobre Marjaus
En 1998, cuando los primeros rascacielos de Cartagena comenzaban a reflejar el sol sobre el puerto, Marjaus ya pulía cristales con la técnica del “water-fed pole” que entonces parecía ciencia ficción. Veinticinco años después, esa misma pasión por la transparencia sigue guiando a la familia Marjaus, que ha pasado de limpiar los ventanales del Casino a deslizarse por fachadas de aluminio y doble acristalamiento con cepillos de microfibra y agua desionizada. Conocen cada junta de silicona, cada perfil Schüco, cada vidrio Low-E; por eso, cuando una comunidad vecina sufre un “despegue” de sellante tras la tramontana, su servicio de urgencia 24 h actúa antes de que la humedad oxide el herraje. Su secreto: un protocolo de tres pasos —desgrase, aclarado y secado con goma natural— que deja los cristales tan invisibles que los gaviotas chocan contra ellos. En Cartagena, limpiar cristales ya se llamaba Marjaus mucho antes de que los drones fotografiaran la bahía.
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